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XII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe – Bogotá, Colombia

Impresiones fragmentarias desde la vuelta

1. Si bien se torna difícil lidiar con el pasado, con aquellos encuentros míticos como dicen que fue Bertioga, y con la nostalgia de algo que no se vivió pero igual moldea el ánimo con la sensación de que “ya no es lo mismo”, con eso en la mochila, igual puedo decir que tuve la suerte de viajar a Colombia, de tener mi primer encuentro feminista de América Latina y del Caribe y de experimentar…

2. La apertura: difícil, difícil… Cierto aire ritual religioso, donde nos pedían que nos paráramos al grito de “mi cuerpo es mío” y “abracemos a la de al lado”, empañaron mi comienzo. Rescato: el video de los 30 años con imágenes de los otros encuentros, el revuelo que armaron las mujeres de la Red Trasex con sus remeras rojas avisando que venían a dar discusión y las variopintas imágenes de mujeres de toda índole.

3. Dicen que lo mejor está por los pasillos, y lo pude corroborar; allí circularon breves intercambios, posibles alianzas, miradas varias. Junto a las fumadoras empedernidas en la explanada exterior pudimos, por ejemplo, asistir al irreal operativo que se desplegó para que el presidente Santos ingresara al hotel.¿Venía a visitarnos? Pues no, el motivo de su excelentísima y resguardada presencia era una cena de “honor” carísima y simbólica (parece que en realidad no comerían demasiado) junto a la plana mayor del clero local, distinguidísimos señores y señoras, así como las infaltables Miss Universos (que mas allá de las obvias críticas, fueron objeto de intensas y un poco lasciva miradas lésbicas -luego de la protesta, claro está-) . Así que éso dio la posibilidad para descargar broncas varias y gritar y cantar a más no poder, ahí nomás al ladito del presidente y sus amigxs.

4. La mesa de Feminismo y Posfeminismo comenzó signada por el desorden y la confusión, dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, hasta que se aclararon los conceptos que nos convocaban:  el posfeminismo no significa superador del feminismo, sino posterior y por lo tanto no anula al feminismo, sino que lo enriquece, etc, etc.. Sinceramente, no creo que los conceptos hayan quedado tan claros ni que la gente haya estado muy convencida, cosa que me dio un poco de pena, y algunas de las cosas dichas a fin de avanzar en la discusión me recordaron las veces que “el” (ahora los) feminismo ha sido interpelado por las mujeres negras, por las lesbianas, etc., etc. Es decir, la pregunta que aún subyace a la discusión es quién es el sujeto político de los feminismos, pero si es así, en plural, ¿no es entonces también un sujeto plural? ¿no es acaso deseable que seamos cada vez más y más feministas?. ¿Cómo integrar las diferencias dentro del movimiento sin fragmentarse y sin llegar a posiciones esencialistas y fundamentalistas? Sigo pensando que como toda teoría crítica tiene que estar abierta al dialogo, a la discusión y la interpelación. ¿Qué será, será?

5. El pesebre del pulcro y correcto hotel no podía quedar ajeno a tanto vaivén de mujeres activistas y, nobleza obliga, fue intervenido con carteles tales como “Ni dios, ni amo, ni partido, ni marido”, “Jesús nació trans”, “Hagamos el amor no la guerra”, “ Y Benedicto al sexo es adicto”, “Credos libres, estados laicos”, “Soy lesbiana porque me gusta y me da la gana”, y otros clásicos por el estilo. Raudamente el personal del hotel intentó subsanar la improvisada intervención bajo los cánticos y los flashes de las que andábamos por el lobby y deseábamos dejar huellas.

6. También hubo algunas broncas de muchas de nosotras por la elección del hotel Tequendama, que ya había sido criticada de antemano. Hay que reconocerlo, no fue acertada, y peor aún, ciertas actitudes de la comisión organizadora empeoraron la mala decisión. No hubo becas para las feministas colombianas que deseaban participar del encuentro sin utilizar el alojamiento y comida del hotel, varias mujeres se colgaron un cartel con la leyenda “No pago, no consumo, participo” con la idea de tomar parte en las discusiones, la solución que la comisión organizadora encontró fue echarlas, y si, esto también pasó entre pasillos y bambalinas y algunas, las que nos íbamos enterando intentamos en vano que las dejen participar. ¿Cómo se cataloga esta actitud viniendo de mujeres que se dicen feministas?

7. La marcha: Con el tono local, lluvia y lluvia, bajo las capas violetas y blancas que acertadamente nos regalaron junto al clásico bolsito y birome, con globos al tono, se inició la marcha el 25 de noviembre por la calle 7ma., rumbo a la Plaza Bolivar. Entre el agite y los cánticos de diversos países y variantes, se destacaron el clásico argentino de “Manolo, Monolo hacete la cena solo” y sus variantes, a la cual rápidamente se le agregó uno local “José, José hacete solo el café”. Conmovedora entrada a la Plaza Bolivar donde nos esperaba un escenario con una locutora no muy enterada del feminismo a la que fueron “aleccionando” desde el público. ¡Cierre con la dulce voz de Aterciopelados!

8. Encuentro lesbi-trans-feminista (Noviembre 2012, Asunción, Paraguay). ¡Y sí,  sí! En los pasillos también comenzamos a delinear el futuro encuentro, ¡atentxs a lxs que quieran participar que en breve habrá novedades!

9. Y pensando en los pasillos, en los bordes del Encuentro donde me encontré con otras maravillosas. Va mi saludo subjetivo, parcial y olvidadizo para las Aireanas de Paraguay, para la Red Trasex dónde estaban las chicas de AMMAR Nacional, para las Mujeres al Borde de Colombia, para las amigas de Guatemala, Bolivia, Chile, México, Perú y Nicaragua.

10. ¡Y, por qué no! Tras el agite activista, aprovechando la ocasión, invertí la consigna de “No somos turistas, somos feministas” y me dediqué a unos bellos y solitarios días al barrio la Candelaria en Bogotá, sus museos, el café, la excelente colección del Museo Botero, a mirar como Los Desplazados daban vuelta con sus reclamos a un árbol de navidad gigante emplazado en el centro de la Plaza Bolivar, a sentarme a disfrutar de las actividades espontáneas del Chorro de Quevedo. Y también un par de días a la histórica, bella y mítica Cartagena de Indias. Amé Colombia, su cadencia lingüística, la alegría de su gente, el ron, la interminable lluvia de Bogotá y el intenso sol cartagenero, todo eso quedará entreverado con la incuestionable fuerza de lxs feministas de Latinoamérica y el Caribe.

Ivana